Lo paré a Cortázar un momento. Y sabiendo que no podía fumar adentro, de igual modo necesitaba escribir. Tenia cosas adentro. Busqué lo primero que podía simular a un cenicero y acá estoy, de espaldas a la ventana enbalcoada (sin balcón) escribiendo algo que la verdad se me había escapado. Siempre me pasa que se me escapan las ideas. Me gusta mucho escribir lo que veo. Por ejemplo, el aire de cigarrillo, el aire que lo empuja para adentro, diciéndome, guardándome el humo para mi, aunque a la fuerza se tuvo que bancar el humo de los autos y las fabricas y todas esas giladas, de igual modo, el aire no quiere al humo, aunque sea su hermano, no lo disfruta y sigue insistiendo, a nosotros los fumadores que no soportamos el olor del humo, a guardárnoslo adentro, a no compartirlo, a seguir metiendo el humo desde la ventana.
Sentia las ganas de escribir, pero no sabía sobre qué. La verdad, estaba reprimiendo algo, pero no sabía qué era, ese “qué” antes nombrado.
Verdaderamente la extrañaba, mucho, la entristecía adentro mío y no la dejaba salir. Porque también era eso, dejarla libre y eso era lo que me dolía, no en cuestiones de posisividad, sino en cuanto a tener que esperar a estar con ella. Quería llamarla y hablarsiar con ella, sentir que ella estaba en algo parecido, y esperar a que me responda esas cosas que ya sé, pero que suenan mas lindas cuando te las dice el otro.
Tenia el pecho aprisionado, golpeaba de adentro, y estaba como también, dejando de ser el yo mismo, dándole paso al otro que se acrecentaba, bah! Ese yo mismo era yo pero un mismo yo que se escondía y se liberaba cada tanto. Uno esta lleno de yos, de los yos de uno, que se liberan cuando les surge la oportunidad, en el momento en que se sienten comodidados.
Pucha, al ver la pantalla, y al ver las palabras que se escribían se empezaba a escapar esa, esa inspiración, si se le puede llamar así. Esa sentimentalidad que se guardaba y escapaba, para mí en palabras, o en notas mal tocadas pero sentidas en el piano, al ser el único instrumento que tiene mi tiempo encima y del cual, no creo que me pueda escapar. Simpático, pero que no se si alguna vez se lograra desactivar (pero para salir) en su totalidad, y como él, quizás quiera salir.
Las unicas palabras desconocidas son las inventadas
(final sin final concluso... abrido por asi decirlo de una manera maldicieda)

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